LA MEMORIA VIAJA A TRAVÉS DEL OLFATO
Desde antes de nacer, en el vientre de nuestra madre, comenzamos a desarrollar el sentido del olfato. A través de él nos conectamos con sus gustos, sus emociones, sus saberes y hasta con la información que habita en la historia de nuestra madre.
Me resulta fascinante pensar que ya desde allí empezamos a tejer la memoria de quienes somos, ¿no te parece también a tí?
Ese olfato que nace en la panza de mamá nos acompaña durante toda la vida, despertándose con cada aroma, con cada estímulo que nos atraviesa.
Como aromaterapeuta, hace más de diez años que me sorprendo una y otra vez cuando un aroma es capaz de abrir la puerta a memorias ancestrales… memorias que emergen para ser miradas, honradas y trascendidas.
Todo lo que somos también está en nuestro olfato.
La memoria olfativa viaja a través de nuestra sangre, nuestras raíces y nuestra historia..
Cuando hueles un aceite esencial, cuando te dejas abrazar por la medicina de una planta, algo más ocurre en el aire…
Hay un encuentro sutil entre la información que trae la planta y la información que habita en ti, en tu historia, en tu tierra y en tus ancestros.
Y sí, el olfato guarda la información sistémica
Estas reflexiones nacieron cuando comencé a profundizar en el camino de las Constelaciones Familiares. Fue maravilloso y profundo descubrir cómo todo está conectado: la planta, la memoria, la historia y el alma. Y cómo, a través del aroma, lo que estaba dormido comienza a despertarse.
Porque cuando olemos una planta, nunca estamos solos.
Nos acompañan nuestros ancestros, nuestras raíces y todo aquello que nos precede.
Nayla



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